Para distribuidores y proveedores
Cuando trabajas con pequeños comercios, el inventario desordenado se convierte en tu problema también. Estas son las ventajas concretas que notarás al integrar tu operación con nuestra plataforma.
Tus clientes registran entradas y salidas con códigos de barras internos, así las órdenes de reposición llegan con datos correctos desde el primer intento. Evitas ajustes manuales y llamadas para aclarar cantidades.
Al compartir el estado de almacén con tus comercios asociados, identificas productos con baja existencia y preparas rutas de entrega con anticipación. Tu equipo de ventas llega con propuestas basadas en datos, no en suposiciones.
Cada movimiento queda registrado con fecha, lote y responsable. Cuando llega el momento de renegociar volúmenes o plazos, tienes un historial claro de qué productos rotan y cuáles se quedan en el anaquel.
Configuras niveles mínimos por producto y el sistema avisa cuando un comercio está por quedarse sin existencias. Conviertes una venta perdida en una orden programada antes de que el cliente note la falta.
Los reportes simples de rotación te muestran patrones de compra por región o tipo de negocio. Ajustas tu catálogo y tus promociones según el comportamiento real de cada cliente, sin depender de hojas de cálculo dispersas.
Tus comercios asociados usan la plataforma desde cualquier navegador, sin instalar equipos costosos ni requerir conocimientos técnicos. Eso facilita sumar nuevos puntos de venta a tu operación sin fricción.
¿Quieres ver cómo funciona la integración con tu operación actual? Revisa el proceso de implementación o conoce más sobre cómo trabajamos con nuestros socios comerciales.
Para distribuidores y proveedores
Sinigest no solo organiza el almacén de un comercio. Cuando trabajas con varios puntos de venta, necesitas ver el mismo producto desde afuera: qué se pidió, qué se entregó y qué sigue en tránsito. Estas funciones te ayudan a dar seguimiento sin depender de llamadas ni hojas de cálculo.
Cada tienda registra sus entradas con el código de barras interno que tú ya manejas. Al cierre del día, comparas lo enviado contra lo recibido y detectas diferencias antes de que se conviertan en faltantes.
Cuando un cliente reporta un problema con una pieza, necesitas saber a qué lote pertenece y a qué sucursales fue distribuido. El sistema conserva ese rastro sin que tengas que revisar facturas antiguas.
Si un comercio está por quedarse sin un producto tuyo, la alerta de stock mínimo llega antes de que el faltante afecte sus ventas. Así programas tu siguiente entrega con tiempo y no en urgencia.
Identifica qué productos se mueven rápido en cada punto de venta y cuáles se quedan en el estante. Con esa información ajustas tus sugerencias de compra y evitas llenar el almacén de tu cliente con artículos lentos.
Tu personal de ventas consulta existencias y precios, pero solo el encargado de operaciones confirma salidas o ajusta niveles de stock. Cada quien ve lo que necesita para su tarea.
Aunque tú seas el proveedor principal, tus clientes también registran otras compras. Esa información te ayuda a entender qué porcentaje de su inventario depende de ti y qué oportunidades de surtido siguen abiertas.
¿Quieres ver cómo se comporta un producto tuyo en varios almacenes a la vez? Revisa el flujo de trabajo que usamos para configurar cuentas de distribuidor.
Ver el proceso